En promedio experimentamos 36 "eventos de desorden de vida" durante nuestra adultez — un "desorden" cada 18 meses, más o menos.
Un "disorder event" es algo que cambia de manera fundamental nuestra experiencia de nosotros mismos y el mundo que habitamos, a veces para bien y a veces para mal.
Tendemos a pensar que el cambio y el "desorden" son cosas excepcionales que pueden pasar en nuestra vida, cuando la realidad es que podemos tener por seguro que van a pasar.
Estos cambios nos sacuden pero todos los aprendizajes de la psicología, biología, sociología, filosofía y neurociencia demuestran que el cambio, en sí mismo, es neutral; no es ni bueno ni malo. El cambio solo se convierte en negativo o positivo basado en cómo lo interpretamos.
"No son las cosas las que nos perturban, sino las opiniones que tenemos sobre ellas." — Epícteto
Y, sobre todo, el cambio solo se convierte en negativo o positivo dependiendo de que hacemos con él.
"If you hit a wrong note it's the next note that determines if it's good or bad." — Miles Davis
Siendo así, ¿cómo podemos lidiar con estos "disorder events" de una manera positiva?
En 1865, el médico francés Claude Bernard, llegó a una observación poderosa: "La rigidez del ambiente interno es la condición para que la vida sea libre". O sea, para que la vida continúe, nuestro organismo debe resistir el cambio. En 1926, el científico Walter Cannon lo llamó "homeostasis".
Homeostasis se refiere a un ciclo de orden → desorden → orden.
Homeostasis implica que un organismo tiene estibalidad y que, si existe un cambio que lo desastibiliza, el mismo organismo va a ser todo lo posible por volver a esa estabilidad.
Esta teoría dice que para poder seguir viviendo y creciendo los organismos deben de resisitir cualquier cambio para volver al estado "original".
Con el tiempo nos hemos dado cuenta que para algunos procesos muy específicos (como el cuerpo combatiendo una fiebre) el modelo de homeostasis es acertado, pero para la gran mayoría no.
La idea de homeostasis, que se ha hecho muy popular, asume que estamos "bien" y cualquier cambio — intencional o fuera de nuestro control — nos llevaría a "estar mal".
Tener un modelo de cambio basado en homeostasis nos lleva a evitar y resistir el cambio, renunciar a todo nuestro control cuando inevitablemente pase e intentar regresar a lo que era antes una vez que el cambio sucedió. Esto no es saludable, necesitamos un mejor modelo.
En los 80s, un neurocientífico llamado Peter Sterling y un médico/biólogo llamado Joseph Eyer, estudiaron la relación entre un sistema biológico y el estrés. En la grandísima mayoría de situaciones, los sistemas saludables no se resisten al cambio, sino que se adaptan a él. Aplica tanto para toda una especie respondiendo a un cambio en su habitat, o para un individuo respondiendo a un "disorder event" en su vida o una organización respondiendo a un cambio en su industria.
Sí es cierto que después de un "disorder event" los sistemas buscan estabilidad — ¡pero no buscan esa estabilidad intentando resistir el cambio o volver al estado de antes! Los sistemas saludable buscan su estabilidad adaptándose a la nueva realidad después del cambio.
Sterling y Eyer decidieron llamar a esta teoría, que proponía un mejor modelo para manejar el cambio, "alostasis" — estabilidad en el cambio.
Homeostasis: orden → desorden → orden
Alostasis: orden → desorden → reorden
Nuestra estabilidad viene no de resistir el ciclo de cambio o de revertirlo, sino de aprender a manejarlo. O visto de otra manera, la manera de mantener nuestra estabilidad durante un proceso de cambio es cambiando.
"Freedom from anxiety requires learning how to navigate inevitable cycles of integration, un-integration and re-integration — going to pieces without falling apart." — Mark Epstein, psicoterapeuta y maestro budista
Para este punto ya acordamos que el desorden es inevitable en la vida, ¿verdad?
Aunque no queramos, tendremos "disorder events", y aprender a hacer un proceso de reorden es la clave (alostasis), ¿pero cómo?
La clave para mí ha sido aprender a poner mi identidad en mis pilares, o valores, de Diseño de Vida — que pueden mantenerse en medio del caos y el cambio — y no en definir quién con cosas que me puede quitar o que pueden cambiar en cualquier momento.
Por ejemplo, definir quién soy por mi trabajo es basar mi identidad en algo que puede cambiar en cualquier momento por cosas fuera de mi control. Me pueden despedir, puede venir COVID, mi empresa puede cerrar y otras mil cosas pueden pasar que me "pongan en riesgo esa identidad". Si ese es el caso, por supuesto que voy a resistir el cambio a toda costa. No es fácil lidiar con que nos quiten nuestra identidad.
Si en cambio, uno de mis pilares de Diseño de Vida es crecimiento profesional para generar valor usando mis habilidades y talentos y para proveer por mi familia, entonces puedo lidiar mejor con el cambio porque el "puesto" que tenga en cualquier momento no me define, lo único que me define es que una de mis prioridades es generar valor con mis talentos y proveer para mi familia — sin importat el puesto.
De la misma manera podemos definir "salud" no como % de grasa y números de levantamiento (que pueden cambiar sin que yo quiera por enfermedades o accidentes o etapas de vida), sino como asegurar que estoy dedicado 30-60mins al día para cuidar mi salud por mi bien y el de mi familia. De esa manera, puedo ser flexible y adaptarme al cambio sin sacrificar lo que es importante.
Así es como yo he hecho las paces con procesos de alostasis — no necesito volver al orden anterior para sentirme "yo" y sentirme "estable" porque sé que mientras mantenga mis valores, puedo adaptarme a cualquier nuevo reorden.
Aprender a manejar el cambio así no solo nos ayuda a manejar cambios fuera de nuestro control, sino que también nos hace mucho más fácil hacer cambios intencionales que sabemos que queremos hacer para nuestro Diseño de Vida pero que no hemos podido hacer porque resistimos el cambio o no sabemos como manejarlo (aunque sea bueno).
Cambiar la persona que somos — aunque sea para bien — implica la muerte de una parte de la persona que éramos y eso es un proceso de luto que nos cuesta manejar.
La clave central de Diseño de Vida comienza con saber lo que es más importante para nosotros (los pilares) pero solo funciona si podemos estar conscientes de la realidad y hacer los cambios necesarios. Esos cambios solo los podemos hacer si sabemos cómo manejarlos.
La vida cambia aunque no queramos. Nosotros queremos cambiar nuestra vida, aunque sea un poco, para vivir la vida que queremos y no la vida que "nos toca por default".
Poder cambiar, querer cambiar y saber cambiar es la clave.
"Whenever you can't decide which path to take, pick the one that produces change." — Kevin Kelly
"The human species was given this tremendous gift of neuroplasticity, the ability to change ourselves and be better in deliberate ways." — Andrew Huberman
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