La famosa frase “survival of the fittest” — erróneamente atribuida a Charles Darwin — no significa lo que creemos que significa.
Herbert Spencer la popularizó para resumir la teoría de la evolución de Darwin después de leer “On the Origin of Species”, pero la frase se ha distorsionado con el tiempo para significar que “el más fuerte — o más fit — gana”.
Pero ni Darwin ni Spencer creyeron, nunca, que el animal más fuerte era el que iba a prevalecer.
Lo que Spencer quería decir, basado en las teorías de Darwin, es que no son los organismos más fuertes o inteligentes los que estaban destinados a “tener éxito” (en este caso, continuar procreando para pasar sus genes), sino que eran los organismos que mejor estuvieran adaptados a pertenecer (“adapted to fit”) a un ambiente particular los que iban a prosperar.
“Survival of the fittest” no se refiere a los más fuertes o inteligentes — ¡se refiere a los más adaptables!
“Más que fuerza, inteligencia o un plan maestro, sobrevivir y prosperar requiere la habilidad de reconocer una condición, o el cambio de una condición, responder a esa condición, y adaptarse a esa condición según sus circunstancias actuales”, dice James Suzman en “Work: A Deep History, from the Stone Age to the Age of Robots”.
“Evolución” es lo que ha permitido que la vida continue en la Tierra y es lo que va a permitir que nosotros podamos seguir acercándonos a nuestro Diseño de Vida. Es clave entender que esa evolución — ¡y nuestra propia evolución — no depende de fuerza o ser el más “fit”, depende de nuestra habilidad de lidiar con el cambio inevitable que trae la vida. O sea, depende de que podamos adaptarnos.
“Evolution, the grand theory of natural science, is the process by which life advances via adapting to continually changing circumstances.” — Brad Stulberg, Master of Change
Cero spam. Sólo mis mejores ideas y de vez en cuando anuncio de productos épicos diseñados para ayudarles a diseñar sus vidas y/o mejorar sus habilidades de negocios.